EXCLUSIVA: El Sicariato de Yerina Guzmán Chirco, La Historia Oculta

                            

"¡Mátala Tú!"     

   Esas fueron las palabras que 'La Yeca' le dijo a Yurbelis el día en que acabaron con la vida de Yerina Guzmán Chirco. Dos mujeres a sueldo, contratadas por Ydania Rivero Flores, la exmujer de Bryan Hans Sonnier, el novio y futuro esposo de la víctima.

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    Imagen cortesía del diario "El Oriental" de Maturín.


Imagen cortesía del diario "El Oriental" de Maturín.


      El 22 de marzo de 2007 comenzó como un día cualquiera en la ciudad de Maturín, estado Monagas. Yerina Guzmán, una joven de 16 años, caminaba junto a su hermana menor y dos amigos del vecindario hacia el liceo. Conversaban y reían mientras avanzaban hacia la parada del autobús, ajenos a lo que el destino les tenía preparado.

Todo cambió cuando notaron a dos mujeres que se acercaban por detrás. Al voltear, la sorpresa se transformó en inquietud. Aunque no las conocían, su presencia resultaba perturbadora. Una tenía el cabello rojo brillante, y la otra, una melena amarilla que destacaba incluso a la distancia.

La de cabello rojo, conocida como 'La Yeca', no perdió el tiempo, de un tirón sacó un arma y apuntó directamente la cabeza de Yerina,"A esta es a la que hay que matar", declaró con una voz tan fría que congeló el aire a su alrededor. La joven sintió un nudo en la garganta mientras la observaba intentaba disparar, pero, el arma se trabó. Dos veces lo intentó sin éxito. Frustrada, giró hacia su compañera y le ordenó: "Mátala tú".

La atacante de cabello amarillo, Yurbelis, no dudó, sacó una pistola que llevaba oculta en su bota. Yerina, presa del pánico, echó a correr, pero el disparo fue más rápido. Su hermana gritó, desgarrada: '¡No, no la mates!'. 

Sin pestañear, la agresora apretó el gatillo. El proyectil penetró el lado izquierdo de su espalda y el eco del disparo resonó en el aire, silenciando los gritos. Todo quedó inmóvil, excepto el cuerpo desplomado en el suelo.

 Ambas mujeres huyeron apresuradamente, cruzando la avenida mientras los testigos, paralizados, observaban con horror. Al otro lado de la calle, un sedán blanco las esperaba. En el asiento del copiloto, Ydania Rivero las miraba con una sonrisa de satisfacción.




Imagen cortesía del diario "El Oriental" de Maturín.

Imagen cortesía del Periódico "El Oriental"

Imagen cortesía del diario "El Oriental" de Maturín.



Bryan Hans Sonnier, el Novio

   

      A eso de las 8:00 am, Bryan, el novio de Yerina,  intentó llamarla, pero no hubo respuesta.

Justo en ese momento, alguien llamó. Al escuchar aquella voz quebrada contándole lo ocurrido, soltó el teléfono y, horrorizado, subió a su camioneta, emprendiendo el viaje a toda velocidad hacia el hospital. La confusión y el pánico se mezclaban en su mente, pero una pregunta lo asaltaba sin cesar:

—¿Será posible que Ydania realmente lo haya hecho?

Recordó que, en los últimos días, los mensajes entre ella y Yerina no solo habían aumentado, sino también las amenazas de esta.

Cuando llegó al hospital, la noticia lo golpeó con una fuerza devastadora: Yerina ya había muerto. 


   Más tarde en la funeraria, su cuerpo yacía preparado para el último adiós, rodeado de familiares y amigos que, entre susurros, señalaban a Ydania como la responsable. De repente, un silencio helado cayó sobre la sala cuando ella apareció, desafiando toda lógica y moral.



¿Quién era Ydania Rivero?

   

     Ydania había compartido once años de su vida con Bryan. Lo conoció mientras trabajaba como recepcionista en un hotel de lujo. Él, un empresario estadounidense de éxito, quedó cautivado por su juventud y su encanto, y lo que comenzó como una atracción mutua se transformó en una relación que cambió por completo la vida de Ydania y de su hija Estefany.

Junto a su pequeña disfrutaron de lujos que nunca antes imaginaron. Desde el primer momento, Bryan asumió el papel de padre para la niña, aunque prometió reconocerla legalmente como su hija, jamás cumplió con su palabra.

Sin embargo, todo cambió el día en que él conoció a Yerina, una joven amiga de su hija, y, a quien ella misma llevó a casa unos meses antes de la tragedia. 


La Amistad que Cambiaría el Rumbo de Todas las Vidas Involucradas

      

     A Estefany le encantaba rodearse de amigos, y uno de esos días, mientras paseaba por el centro comercial con su amiga Wanda, se le acercó una chica que, de manera casual, se presentó y le dijo que quería ser su amiga. Su nombre era Yerina. Aquella tarde, la amistad creció cuando más chicos se unieron, formando un grupo grande que, con el tiempo, comenzó a verse con frecuencia, ya fuera en los centros comerciales de la ciudad o en la casa de Estefany, donde compartían junto con Ydania, su marido Bryan, y Adolfo, el chofer de Ydania y amigo de toda la vida.

A finales de enero de 2007, Estefany cumplía 12 años, y decidieron celebrarlo con un gran viaje a la Isla de Margarita. Los invitados fueron sus nuevos amigos, además de Wanda y su hermana, quien era amiga cercana de Ydania. En total, el viaje contó con 12 personas.

El grupo llevaba días hospedado en el hotel, disfrutando del tiempo juntos, hasta que, una tarde alrededor de las 5:00 pm, comenzaron a buscar a Yerina. Nadie la había visto por un rato, y la preocupación creció rápidamente. Ydania, al parecer, tenía una idea de dónde podría estar, así que decidió ir con Estefany a la habitación de Adolfo para investigar. Tocaron insistentemente la puerta, y Bryan, abriéndola ligeramente, les explicó que no se sentía bien, que tenía un fuerte dolor de cabeza y que necesitaba descansar.

Estefany e Ydania no creyeron su versión y, después de seguir insistiendo, empujaron la puerta para entrar. Cuando su hija entró al baño, encontró a Yerina allí, escondida en la ducha. Su sorpresa e indignación fue inmediata. No podía creer que su amiga, a quien había invitado a su casa, estuviera en esa situación con su propio padre. El dolor y la culpa la invadieron. La sacó hacia las escaleras, donde la esperaban dos de los niños, y la increpó, pidiéndole una explicación. Yerina, entre gritos, repetía que todo había sido una trampa, que Ydania la había enviado allí. Nadie le creyó, y la situación se volvió cada vez más confusa.

Mientras tanto, Ydania había ido con Adolfo y Wanda a su habitación, y en altavoz, llamó a la madre de Yerina para contarle lo sucedido, dejando a todos helados. Tras escuchar el relato, sorprendentemente, respondió: (Léelo en el libro). Entre otras sorprendentes justificaciones.

Después de lo sucedido, informaron a los niños que al día siguiente regresarían temprano. Así fue: al día siguiente, cada quien tomó el vehículo en el que había viajado. Yerina, a regañadientes, tuvo que regresar con Ydania y Adolfo, mientras que Bryan se fue con el resto de los chicos.

Durante el viaje de regreso, estaba aterrada, Ydania y Adolfo la tenían secuestrada, apuntada con un arma, y era víctima de amenazas constantes durante el trayecto hacia el Ferry. Ya dentro de la embarcación Yerina no pudo acercarse a nadie, ni siquiera a Bryan, quien, aunque la observaba, no podía hacer nada. Finalmente, al llegar al Puerto La Cruz, aprovechó el primer semáforo en rojo y, con valentía, corrió hacia la camioneta de Bryan, que venía detrás. Allí, hizo el intercambio con uno de los niños que se subió a la camioneta de Adolfo e Ydania, distrayéndolos mientras Bryan arrancaba rápidamente.

Bryan, con una determinación feroz, perdió a los perseguidores. Necesitaba desaparecer con los niños y evitar lo que pudiera ser una tragedia. Al llegar a la ciudad de Maturín mucho antes de lo esperado, la primera parada fue la casa de Ydania, donde dejó a los niños. Sin embargo, Yerina y su hermana continuaron junto a él para luego, dejarlas a salvo en su casa. El siguió hasta su finca, donde decidió viviría de ahora en adelante separado de Ydania.

  Ella, llegó a casa y se encontró con Estefany y los demás niños, buscando desesperadamente entre ellos a Bryan. Un frío desconocido recorrió todo su cuerpo, dejándola paralizada. En ese instante, sintió que todo se le escapaba de las manos.  No alcanzaba a comprender que todo había comenzado a derrumbarse desde el momento en que Adolfo llegó a su vida.

Ese mismo día, tomó una decisión y los llevó a todos a sus respectivas casas.



 Una Utopía

  

     En los días posteriores de febrero, la nueva pareja se vio con frecuencia. Incluso comenzaron a hacer viajes a Puerto la Cruz, pasando todo el fin de semana juntos, con el permiso de la madre de la Yerina, quien también aceptó cuando Bryan fue a pedirle la mano de su hija en matrimonio. Como muestra de su afecto, él le regaló una cirugía estética de aumento de senos a su futura esposa.

Los días transcurrieron como una especie de luna de miel, a pesar de que aún no estaban casados. 

Bryan no podía estar más feliz. Aunque no se sabía si él había buscado siempre el amor en una mujer joven, lo que parecía evidente era que lo había encontrado en esta chica. Estaba perdidamente enamorado de ella. Siempre llevaba una cámara fotográfica, capturando momentos de ella, casi siempre a medio vestir y sensual: minifaldas, tacones y blusas cortas, además de aquel sombrero que le regaló Ydania en La Isla de Margarita.

Ydania, de alguna manera, supo que esto sucedía, y, sin asumir responsabilidad por los hechos, tomó decisiones cada vez más erráticas por haber perdido lo que más le importaba:  el amor y, el dinero de Bryan.

Una noche, junto a Adolfo, ideó un plan mortal para acabar con Yerina. Contrataron a dos delincuentes, conocidas de ellos, para ejecutar el Sicariato. Al día siguiente, después de una llamada telefónica, fijaron el precio de su vida y comenzaron a trazar el plan. Durante días, acecharon su casa, observando sus rutinas, esperando el momento perfecto para atacar. Consiguieron armas y esperaban solo la señal para llevar a cabo el crimen.

Mientras tanto, las amenazas entre ambas continuaban. Los mensajes se volvían cada vez más intensos:

Ydania: "Cuídate, perra, te quedan pocos días.

Yerina: "Estás celosa porque Bryan se casará conmigo."


    Esto desbordaba su paciencia, y juró que la mataría. Esa misma semana, la citó en una panadería y luego en una peluquería, pero la joven no asistió a ninguna de esas citas. Se presume que Ydania quería matarla ella misma, ya que, según se sabe, llevaba consigo un arma.

La noche del 21 de marzo, Ydania llamó a su cuñado y le pidió que le prestara un carro más pequeño para hacer una diligencia. Acordaron verse en las afueras de un restaurante para hacer el intercambio. En el encuentro, Lorenzo llegó con un amigo, e Ydania con Adolfo en su camioneta. Realizaron el cambio de vehículos bajo las sospechas de su cuñado que ya sabía de situaciones raras alrededor de ambos, pero no cuestionó la solicitud.



Un Día Trágico en Maturín


     Así fue como, el 22 de marzo, se puso fin a la vida de aquella joven. La noticia del asesinato de Yerina se esparció rápidamente por toda la ciudad, como un incendio descontrolado, atrayendo a una multitud curiosa a la funeraria. 

Y fue entonces cuando, de manera sorprendente, Ydania irrumpió en el lugar, con la cabeza en alto, sonrisa burlona y mirada de desafío, se dirigió directamente a Bryan y gritó con burla y desprecio:

¡Ahí está tu muerta! ¡Cásate con ella! —gritó, mirando a Bryan—. Yo soy la asesina, yo la maté. ¿Algún problema? Se lo merecía. ¡Cásate con tu muerta!

Mientras se besaba los brazos y el cabello, proclamaba, sin vergüenza, que ella era la más bella y que no se iría de allí sin él. Su presencia heló la sangre de todos los presentes, quienes no podían creer lo que veían. Algunos amigos de Yerina, aterrados, se refugiaron en el baño, mientras que otros, aunque asustados, observaban el espectáculo con una mezcla de incredulidad y horror.

Cuando intentaron echarla, una camioneta se detuvo frente a la entrada. Era Adolfo, su chofer, quien bajó la ventanilla y apuntó con un arma al grupo. El pánico se apoderó de todos, que retrocedieron aterrados. Ydania subió al vehículo, y ambos desaparecieron rápidamente, dejando un ambiente de terror y desconcierto.








   



Ydania se fugó, pero el 6 de mayo del mismo año se entregó voluntariamente, tras haber llamado a Bryan para informarle sobre su ubicación: el Hotel Venus en Puerto la Cruz.

En el año 2009, fue sentenciada a 27 años y 6 meses de prisión. Durante su tiempo en la cárcel, quedó embarazada y dio a luz a una niña, quien fue puesta bajo el cuidado su hermana. En los días siguientes al parto, su madre falleció. 

Tras varios contratiempos legales y peticiones de su abogada, solicitó permiso para asistir a una revisión médica, específicamente para una evaluación de su cesárea, ovario y útero. Estaba a la espera de la cita cuando, el 3 de septiembre de 2010, a las 11:06 am, recibió por fax un oficio oficial con el membrete del tribunal de control, firmado por un abogado, en el cual se le otorgaba el permiso solicitado.

El día de la cita, fue trasladada a la clínica acompañada por efectivos policiales. Sin embargo, al llegar al lugar, un grupo de hombres fuertemente armados los interceptó. Con violencia, se llevaron a Ydania y, en un abrir y cerrar de ojos, desaparecieron del lugar y de la ciudad.

 La investigación desveló la complicidad de su cuñado y de al menos once policías de diferentes rangos, quienes actuaron en conjunto para facilitar la fuga. 

 Más tarde, envió un mensaje a Bryan Sonnier, a las 7:16 pm, que decía:

"Gringo, me fui de la policía. Ahora vas a jugar mi juego... Ydania".



¿Es toda esta historia cierta? Sí, pero no es toda la verdad.

¿Quién era realmente Ydania?
¿Qué llevó a Bryan a tomar decisiones que cambiarían todo?
¿Quién fue Yerina en la vida de ambos? 
¿Por qué afirmó que había sido una trampa de Ydania cuando la encontraron en el baño de la habitación con Bryan?
¿Por qué Ydania y Adolfo conocían a las homicidas?
¿Con quién se fue tras su fuga?
 ¿Por qué Bryan terminó en una relación con la mamá de Yerina?

 Y, sobre todo, surge la pregunta que nadie ha podido responder: ¿Dónde está Ydania?






En las sentencias del Tribunal Supremo de Justicia Venezolano se encuentran las bases de este relato, pero hay mucho más de lo que los documentos oficiales dejan ver. En mi libro, "Como Brozas en el Viento: Lola por Lolita", reveló lo que realmente ocurrió: la verdad oculta, esa que permanece en las sombras, desconocida para todos... hasta ahora.

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